miércoles, 5 de mayo de 2010

ACTIVIDADES TEMA 3: “APRENDER EN LA EDAD ADULTA”.

1. Confecciona tu propia definición de persona adulta incluyendo todos los aspectos (económicos, legales, antropológicos, pedagógicos, psicológicos, biológicos…) que estimes oportunos.

Primeramente podrían señalarse otras concepciones de persona adulta que han podido darse. En conclusión puede señalarse que todas ellas presentan las siguientes características: se trata de sujetos en la plenitud de su desarrollo, que gozan de plena autonomía, que asumen sus responsabilidades y se encuentran en el período más largo y productivo de la vida.
Dicho esto, para elaborar mi propia definición me centraré en algunos aspectos mencionados en el enunciado de la actividad que aquí se desarrolla.
Comenzaré alegando que una persona adulta se encuentra en una etapa de estabilidad (equilibrio de la personalidad) tras haber abandonado la infancia y adolescencia, etapas más convulsas que ésta. No obstante, no puede determinarse exactamente la edad de comienzo ya que, aunque la ley la estipula en los 18 años, esto va a depender de la capacidad de autonomía y responsabilidad que la persona en cuestión haya alcanzado.
Además de las anteriores características podríamos señalar otras como que son personas que asumen las consecuencias de sus actos y que gozan la autonomía necesaria para guiar por si solo/a su vida. La estabilidad emocional y la aceptación de sí mismo también son otros rasgos definitorios de las personas adultas.
Para concluir expondré mi definición teniendo en cuenta lo anteriormente comentado: “Se trata de una persona con una capacidad de autonomía y estabilidad emocional alcanzada tras superar la etapa de adolescencia e infancia. Generalmente suele comenzar sobre las 20 años de edad y en ella, la persona se acepta sí mismo y empieza a crear y poseer un proyecto de vida”.

2. En lo que se refiere a las tres etapas en que podemos dividir la adultez (temprana, media y tardía), qué recomendaciones educativas harías para cada una de ellas.

En general se tiende dividir la adultez en tres grandes tramos cada uno de ellos con unas características determinadas. A continuación, se detallarán algunos rasgos de cada etapa y se comentarán aspectos educativos que se trabajarían en ellas.
Adultez temprana à abarca desde los 18 hasta los 45 años. En esta etapa la capacidad memorística está todavía “por hacer”, es necesario pues, una activación de la misma. Esto se produce fomentando por ejemplo, la memorización de algunos fragmentos de poemas, formación en general, aprendizaje de un segundo idioma donde, en cierto modo, se fomenta la memoria, y en definitiva, elaboración de actividades donde se pongan en marcha los procesos memorísticos.
También es importante en esta etapa la estabilidad emocional y la adquisición de una serie de valores y normas que les servirán para actuar en la sociedad en la cual están insertos.
Dado que es un periodo generalmente en el cual la persona crea una familia, es necesario estimular su independencia y autonomía, que se irán logrando conforme la persona vaya sintiéndose segura de sí misma y con capacidad de obrar y actuar en consecuencia.
Adultez media à abarca desde los 45 hasta los 65 años. Se trata de la etapa de mayor productividad intelectual y se alcanza el máximo grado de autorrealización.
La persona, en esta etapa, y siguiendo la tendencia actual, se encuentra inserto en el mercado laboral donde supuestamente ha entrado durante el segundo tercio de la etapa anterior (en torno a los 30 años generalmente).
Siguiendo esta tónica se trabajarían aspectos educativos que significarían la continuación del proceso anterior. Se trata de continuar la formación para desempeñar eficientemente el ejercicio laboral, adaptar a la persona a nuevos cambios, sobre todo tecnológicos que puedan desarrollarse y que servirán de complemento a la formación de la persona.
Adultez tardía à abarca desde los 65 años. Esta es una etapa donde la persona (si en próximos años la legislación no cambia) se jubila. Existe por tanto, un descenso de la capacidad para el trabajo físico e intelectual y los intereses se vuelven menos intensos.
Nos encontramos ante un periodo que, dependiendo de la persona, lo asimilan de un modo u otro. Para algunos supone la total desvinculación del ámbito laborar y emprenden actividades de ocio y tiempo libre como recompensa al trabajo de toda una vida; otros, sin embargo, pueden entrar en trastornos depresivos causados por la inactividad laboral.
Es en este tipo de personas donde se debe ofrecer una mayor cobertura educativa, proporcionándoles alternativas en su día a día. Las escuelas para adultos es una buena solución, como así también lo es el que acudan a talleres de informática, coros, bailes… en resumen, lo que se pretende es avivar esa llama apagada haciéndoles ver que aún siguen siendo miembros útiles de la sociedad. Como puede observarse, hablamos de la motivación que, sin duda, es un elemento a tratar en caso de desaparición de la misma.


3. Con relación a la motivación, reflexiona personalmente y en grupo sobre los motivos intrínsecos y extrínsecos que te/os llevaron a cursar esta Diplomatura.

Primeramente en relación a los motivos intrínsecos señalar que siempre me ha gustado el tema de lo social, estudiar el por qué del comportamiento de la personas, cómo actúan en diferentes situaciones, de poder interactuar con ellas, conocer sus opiniones, sus actitudes, sus miedos, preocupaciones…. Y, por supuesto, también tratar de ayudar, en la medida de lo posible a que las personas solucionen satisfactoriamente los problemas a los que se enfrentan.

Los motivos extrínsecos son el apoyo familiar en cuanto a mi toma de decisión para realizar esta titulación, además de que me sentiría muy realizado de poder desempeñar profesionalmente aquello que deseo. También quise asesorarme por profesionales, opiniones de personas que ejercen la profesión… que fueron un estímulo más a la hora de elegir esta doble diplomatura.

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