El pasado viernes, 14 de mayo, acudimos a la sala de Grados para asistir a la Jornada “LA SALUD LABORAL DE LOS /LAS DOCENTES”. Más en concreto fuimos oyentes de la conferencia de Alfonso J. Aparicio Mena, Dr. en Antropología Iberoamericana, Dr. en MTC, docente e investigador en Educación, Antropología Médica y Etnomedicina.
Comienza relatando las dificultades para entrar en el contexto de una investigación, así como la consideración de los puntos de vistas emic y etic. Y es que la observación de los actores en interacción con el medio a estudiar es esencial para llevar a cabo de forma más eficaz dicha investigación. Más en concreto estuvo hablando de la “Práctica Educativa y Salud Docente. Un estudio desde la Antropología Médica”, de los cuales fueron repartidos algunos ejemplares.
En tal libro, se pude leer acerca del estrés docente que es acumulativo, pues deja un resquicio anual que con el tiempo puede traer consecuencias graves. Esto se manifiesta en pérdida de ilusión, de desconfianza, de miedo… Es importante además, tratar de individualizar los problemas, la enfermedad. Ésta es una aportación fundamental para nuestras futuras profesiones ya que no podemos generalizar, sino que cada personas es un mundo y las circunstancias que pueden rodear a una determinada situación estresante no es la misma para todas las personas.
Haciendo referencias a la relación con la Educación de Personas Adultas (E.P.A.) decir que como ámbito de la Educación Social, la Educación para la salud es muy útil y aconsejable para tratar con personas adultas, y esta necesidad se está haciendo más patente ante la creciente complejidad y cambios en la sociedad, que comporta situaciones de estrés, como la indicada por Alfonso J. en su conferencia, en el caso de los docentes.
También destacar la respuesta del ponente ante la ubicación del educador social en el ámbito sanitario. Éste señaló que su función es la de puente entre la persona (paciente) y los profesionales, o entre los propios profesionales del servicio sanitario.
Para concluir, señalar una acertada aportación de Alfonso J. en cuanto a la consideración de que en la formación de futuros docentes, el estudio del estrés debe ser contemplada en los planes de estudio, ya que es un aspecto muy importante y que de no tratarse lo suficiente, las consecuencias pueden ser muy problemáticas.
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